Hasta hace pocos años, el ser obeso, era todavía signo de ser glotón y vago ante la valoración de los alimentos. Esta enfermedad no se tomaba como tal y muchas de estas personas tenían que sentir humillación en los trabajos e incluso en los medios de transporte, en los cuales, por ejemplo, en las líneas aéreas, habían de pagar dos asientos para poder viajar, aun así, después de pagar el doble, muchos de los servicios no podían ser usados, por ejemplo, el cinturón no estaba preparado y no se podía abrochar en estos casos, la comida no se le podía servir porque no había suficiente espacio para la bandeja... una auténtica degradación para estas personas que son enfermas, tiene minusvalía como podría tenerla un parapléjico que necesita atención y adaptación para su silla de ruedas. Estos casos se denunciaron a las compañías de aerolíneas, pues la diferencia del precio del billete abusivo, suponía ingresos muy elevados para el servicio que posteriormente se le ofrecía.
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